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17 de octubre de 2012

Los de lo oculto

Para que las palabras no basten es preciso alguna muerte en el corazón.

La luz del lenguaje me cubre como una música, imagen mordida
por los perros del desconsuelo, y el invierno sube por mí como la enamorada
del muro.

Cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mí. Ya
no soy más que un adentro.

Alejandra Pizarnik

21 de septiembre de 2012

Yves Bonnefoy - La Lluvia de verano

Les Rainettes, Le Soir

II

se demoraban, de noche
en la terraza
de donde partían los caminos, de arena clara,
del cielo innumerable.

y tan desnuda la estrella
ante ellos,
tan próximo aquel seno
de la necesidad de los labios

que se persuadían
que morir es simple,
rama apartada para el oro
del higo maduro

***

Ils s'attardaient, le soir
sur la terrasse
d'où partaient les chemins, de sable clair,
du ciel sans nombre

et si nue devante eux
etait l'étoile,
si proche était ce sein
du besoin des lèvres

qu'ils se persuadaient
que mourir est simple,
branche écartée pour l'or
de la figue mûre. 

7 de septiembre de 2012

Este lado de la verdad

para Llewellyn
De este lado de la verdad,
quizás tú no veas, hijo mío,
rey de tus ojos azules
en el país cegador de la juventud,
que todo está por hacerse
bajo los cielos indiferentes 
de inocencia y de culpa
antes que intentes sólo un gesto
con la cabeza o con el corazón,
todo se ha unido y disgregado
en la ventosa oscuridad
como el polvo de los muertos. 

Lo bueno y lo malo, dos maneras
de andar entre tu muerte
por este mar triturador,
rey de tu corazón en los días ciegos,
vuelan como el aliento,
van llorando a través de ti y de mi
y de las almas de todos los hombres
hacia la inocente oscuridad
y la culpable oscuridad
y la buena muerte y la mala muerte
y por fin en el último elemento
vuelan como la sangre de los astros, 

como las lágrimas del sol, 
como la semilla de la luna,
basura y fuego, en el bullicio volador
del cielo, rey de tus seis años.
Y el deseo perverso
bajo el origen de las plantas, 
los animales y los pájaros,
del agua y de la luz, de la tierra y el cielo,
desaparece antes de que te muevas,
y todos tus actos, todas tus palabras,
cada verdad, cada mentira
mueren en un amor que no juzga. 

Dylan Thomas

4 de septiembre de 2012

# El último poema que imprimí

A LINDSAY

Vachel, salieron las estrellas
ha atardecido en la carretera del Colorado
un auto se arrastra despacio por la pradera
en la luz mortecina resuena el radio con un jazz
el vendedor destrozado enciendo otro cigarrillo
en otra ciudad hace veintisiete años
veo tu sombra en la pared
estás sentado con tus tirantes sobre la cama
la sombra de la mano levanta una pistola sobre tu cabeza
tu sombra cae sobre el piso

Allen Ginsberg

15 de agosto de 2012

Silencio al fondo


con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra

lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
—como una mano que
saluda al ausente—
hundimos la lengua.
Alejandro Schmidt

23 de julio de 2012

Cómo decir poesía








Por Leonard Cohen
Por ejemplo la palabra “mariposa”. Para usar esta palabra no hace falta aligerar la voz, ni dotarla de pequeñas alas empolvadas, ni inventar un día soleado o un campo de narcisos, ni estar enamorado, ni estar enamorado de las mariposas. La palabra “mariposa” no es una mariposa de verdad. Está la palabra y está la mariposa. La gente tendrá todo el derecho a reírse de ti si confundes estos dos conceptos. No le des tanta importancia a la palabra. ¿Qué quieres transmitir, que amas a las mariposas con más perfección que nadie o que entiendes realmente su naturaleza? La palabra “mariposa” no es más que un dato. No te da pie a revolotear, elevarte, proteger las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad o interpretar de alguna forma a una mariposa. No representes las palabras. No representes nunca las palabras. No intentes nunca despegar del suelo cuando hables de volar, ni gires la cabeza y cierres los ojos cuando hables de la muerte. No me mires con ojos ardientes cuando hables del amor. Si quieres impresionarme al hablar del amor, métete la mano en el bolsillo o debajo del vestido y acaríciate. Si tu ambición y tu hambre de aplausos te han llevado a hablar del amor, debes aprender a hacerlo sin desacreditarte a ti mismo ni lo que dices.
¿Qué expresión podría definir a nuestra época? Nuestra época no tolera expresión alguna. Todos hemos visto fotografías de madres asiáticas desoladas, así que no nos interesa la agonía de tus órganos achacosos. Nada de lo que puedas expresar con tu cara tiene parangón con el horror de nuestro tiempo. No lo intentes siquiera. Sólo merecerías el desprecio de los que han sido tocados en lo más hondo. Todos hemos visto noticieros con seres humanos embargados por el dolor y la desazón. Todos sabemos que comes como Dios manda y que hasta te pagan para que te subas a un escenario. Estás tocando para gente que ha vivido catástrofes, así que tranquilízate. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Todos sabemos que sufres. No puedes contarle al público todo lo que sabes del amor en cada verso de amor que digas. Hazte a un lado: la gente sabrá lo que tú sabes porque ya lo sabía. No tienes nada que enseñarles. No eres más hermoso que ellos. Ni más sabio. No les grites. No fuerces una entrada en seco. Eso es sexo mal practicado. Si muestras el contorno de tus genitales, entrega lo que prometes. Y recuerda que, en el fondo, la gente no quiere acróbatas en la cama. ¿Qué necesitamos? Estar cerca del hombre natural, estar cerca de la mujer natural. No quieras ser un cantante venerado por un público numeroso y leal que desde siempre ha seguido los altibajos de tu carrera. Las bombas, lanzallamas y demás mierdas han destruido algo más que árboles y poblados. También han destruido los escenarios. ¿Acaso creías que tu profesión iba a escapar de la destrucción general? Ya no hay escenarios. Ya no hay candilejas. Estás entre la gente, por lo tanto sé modesto. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Quédate solo. Quédate en tu habitación. No montes un número.
Se trata de un paisaje interior. Está dentro y es privado. Respeta la intimidad de tus textos, pues fueron escritos en silencio. La valentía de la interpretación es decirlos. La disciplina de la interpretación es no violarlos. Deja que el público sienta tu amor por la intimidad aunque ésta no exista. Sé una buena puta. El poema no es un slogan. No puede promocionarte. No puede fomentar tu reputación de sensible. No eres un semental. No eres un ladrón de corazones. Tanto gangster del amor y tanta tontería. Eres un estudiante de disciplina. No representes las palabras. Las palabras mueren cuando las representas, se marchitan, y no nos queda más que tu ambición.
Di las palabras con la precisión exacta con que comprobarías la ropa de tu colada. No te conmuevas con una blusa de encaje. Unas braguitas no tienen por qué ponértela dura. No tiembles al ver una toalla. Las sábanas no han de dibujar una expresión de ensueño alrededor de tus ojos. No hace falta que llores en el pañuelo. Los calcetines no están ahí para evocarte extraños y lejanos viajes. No es más que tu colada. No es más que tu ropa. No seas un mirón escudriñando a través de ella. Limítate a llevarla puesta.
El poema es mera información. Es la Constitución de la patria interna. Si lo declamas y lo hinchas con nobles intenciones, no eres mejor que esos políticos que tanto desprecias. No haces más que agitar una bandera y llamar patéticamente a la patriotería emocional. Piensa en las palabras como ciencia, no como arte. Son un informe. Es como si dieras una conferencia en la Federación de Montañismo. Las personas que te escuchan conocen todos los riesgos de la escalada, y te honran dando por sentado que lo sabes. Si se los pasas por la cara, estás insultando la hospitalidad que te ofrecen. Infórmales de la altitud de la montaña, describe el equipo que utilizaste, especifica el tipo de superficie y fija el tiempo que duró la escalada. No busques dejar al público boquiabierto. Si el público se queda boquiabierto, no será debido a tu apreciación de los hechos, sino a la suya. Tu mérito estará en la estadística y no en las inflexiones de tu voz ni en los ademanes enérgicos de tus manos. Estará en los datos y en la tranquila organización de tu presencia.
Evita las fiorituras. No temas ser débil. No te avergüences de estar cansado. Tienes buen aspecto cuando estás cansado. Parece como si pudieras seguir y seguir sin parar. Y ahora ven a mis brazos. Eres la imagen de mi belleza.
(Publicación de Radar, Página12)

5 de julio de 2012

Carta de amor a Amy Winehouse, por Julio Barriga

Fueron años de abandonar el alimento del alma y preferir el silencio hasta que no hace mucho escuché (luego vi) a Amy Winehouse y sentí literalmente que algo me atravesaba como una lanza. La metáfora no es mía sino del poeta irlandés W.B. Yeats quien la aplica a definir el verdadero amor… ¿o la poesía? No me acuerdo…

Ella es una joven cantante inglesa más corrida que gallina entrerriana. De una vasta y devastadora carrera desde los trece años. Chupar y trompearse en los pubs aún le deja tiempo para ser excelente guitarrista e inspirada compositora. Lo suyo es el soul. Mezcla de jazz y blues en distintas proporciones. También hace reggaes con aire de calipso y otros géneros tropicales, baladas de rock como en los 60’s. Todo esto acompañado de unas letras aquejadas de Síndrome de Tourette, para decirlo suave. (Obscenidad, violencia, sexo explícito, etc). Amy en la matrix es famosa más por sus inconductas y excesos que por su arte, de los que se sirve en su obra con sorprendente y nunca pasteurizada sinceridad: (“Adiccted”, “Rehab”, y… ¡vade retro! “Fuck my pumps”). Back to black es hasta ahora su álbum emblemático en más de una acepción: cultural, musical, moral).

Para ella cantar es connatural a respirar, nunca se detiene a tomar aire. Aun afónica y engripada hasta el hueso alcanza raros clímax en la canción no elevando la voz sino bajándola, hasta casi apagarla, como el susurro de un gato aplastado por un armario. Perfección en el desfallecimiento. Desgarbada y vacilante, bailando a veces fuera de compás y como si fuera a orinarse; más bella que un clipper cortando una tormenta, ilustra a la perfección el oximorón borgiano de la graciosa (¿elegante?) torpeza y se me revela como un ser de patética belleza, de sublime desamparo, alguien cuya fuerza radica en su fragilidad, su feroz inocencia, su siniestra ternura.

Amy piernas de palillo, ectoplasmática. Ojos siderales de Lilith en una Babilonia informática, sus tatuajes lombrosianos, su frondosa cabellera. Y parece que toda esa inmensidad (cantar seductoramente) le costaría menos que tirarse un pedo, es un pajarito, es un tigre instantáneamente y a voluntad cantando con la perfecta ecuanimidad de las estatuas. Realmente a Amy todo le vale un reverendo carajo.

En Glastonbury (2007) en la total posesión y exaltación de sus dones, es la dueña del circo al que hace evolucionar como a un reloj atómico ante nuestra maravilla. La omnipotencia de su dominio escénico manda a bailar a público y orquesta como perritos amaestrados y… ¡detiene la lluvia!

En Lisboa (Rock n Río, 2008) alcanza un alto grado de sofisticada perfección, patética y desvalida, siempre a pique de caer de sus elevados tacones de Pitufina, cagada hasta las patas, como dicen al sur, tropezando con los altavoces y siempre inclinándose para coger la copa mágicamente llena, es capaz de ponerse a cantar en cuatro pies o comiendo un caramelo. Con ese inquebrantable ánimo hecho moco nos conmueve tanto cuando al gemir “Love is a losing game”, memora alguna(s) perrería(s) de su existencia y el trago se le empieza a salir por los ojos. Así, desjuerzada, resulta un ser de sublime seducción. Mientras tanto los grones se despepitan bailando. Nos previene con ingenuidad perversa de que usa y abusa, que ella no es buena. (You know I am not good). Ya lo sabíamos Amy, así como adquirimos esa álgida verdad desde siempre: las únicas chicas buenas son las malas. En su conducta errática, en su trance sagrado, tiene la capacidad de hacernos creer que es a ti, solamente a ti a quien se dirige.

Para entonces el público está más arrecho que mono colgau del techo. Y los grones del coro saltando y brincando como sapos rociados con sal. En ese aquelarre que es Glastonbury (Isla de Wigth 2007, la única herencia de Woodstock) presenta su homenaje nada más ni nada menos que a Sus Majestades Satánicas. ¡Ningún piojo tuerto!.

Ella es la cantante afónica, la cantanta del pueblo de los ratones de que nos habla Kafka. Hay un momento en que pasa a ser la luz de mi oscuridad. No puede ser más que un ángel travestido con alas de murciélago, un vivo paradigma de la gracia divina. (Es divina porque es demoníaca: Terrible es todo ángel, y sin embargo/ ¿quién entre las legiones celestiales/ me escuchará…? Rilke, 1ra. Elegía). Una artista que resulta ideal para cargarla con todos nuestros karmas, catártica.
Amy nos salva, nos redime destruyéndose a sí misma. Hay algo de morbosa fascinación en ese hermosísimo ser faunesco, bastante fairy que se sacrifica a nuestra vista (y oído) para nuestro deleite, y la elevación de nuestra alma,corazón, zonas vagamente imaginadas bajo esos nombres cantando con los fuelles en el útero. Ella es la más macha de las mujeres, deidad egipcia, la diosa Cocodrilo del Nilo que se devora a todos, y juega fútbol, hace campaneadas con mi corazón.

Necesitamos aferrarnos a un amor desesperado para nutrir nuestra propia desesperación. Intuyo en ella la soledad de las cantantes, como la soledad del corredor de fondo, siempre en feroz competencia consigo misma. La enorme presión de su singularidad, de su unicidad.

También intuyo en esta flaquita divina y autodestructiva, una gigante y poderosa transnacional anónima. Gime, gruñe, suspira, solloza, jadea, se enfurruña, calla… y todo es canto. A la final me parece que canta como si no estuviera cantando. O como dice Hölderlin de Orfeo: Ella ya no está y en su lugar creció un árbol de canto. (*)

Que haya siempre una mujer cantando en el horizonte mientras nos dirigimos a la muerte. Que esa mujer sea Amy.

(Con permiso a El Mundo de Berlín, a quien agradezco)

17 de junio de 2012

C: Echazú

Busco un poema de Echazú y no lo encuentro. Se lo escuché recitar a Julio Barriga, de quien también se poca cosa, y era tan bonito, tan terrible. 
Y también esta este otro:

Ven
Padre
Ábreme la puerta
De tu desamparo
(soy yo
quien te llama
ahora)
cúbreme con tus lanas
viejas
revísame
parte
por
parte
padre
por
hijo
en esta cuesta
interminable
que es la muerte.


*Recopilado en el libro "Inscripciones", sección Camino y Cal, de Roberto Echazú Navajas (1937-2007)

22 de mayo de 2012

Resistir, de Philip Levine*


Verdes dedos
que sujetan la ladera,
la mostaza azotada
por los vientos marinos, una brillante
y encarnada amapola inspirando
y espirando. El aroma
de tierra española llega
hasta mí, amarilleada
con mi propia orina.
A 40 millas de Málaga
a casi medio mundo
de casa, estoy en casa y estoy
en ningún sitio, un hombre que envidia
a la hierba.
Dos bueyes curiosean
uncidos juntos en el verde claro
más abajo. Rechinan sus cencerros. Cuando
caen la oscuridad y la humedad
con el anochecer juntan
sus grandes y lentos cuerpos camino
de los establos.
Si mi espíritu
descendiera ahora, sería
una gaviota extraviada destellando contra
una ascendente ladera, o un ángel
que llorara demasiado fácilmente, o un único
vaso de agua de mar, ya nunca azul
y misteriosa, pero salada todavía.

Philip Levine, From Red Dust, 1971
(Traducción de A. Catalán)

*Extraído del Blog Le Monocle De Mon Oncle, de A. Catalán, a quien se agradece enormemente.

11 de mayo de 2012

Por lo menos así lo veo yo

nos morimos
te digo
como bestias empetroladas
es así y no de otra manera

el mar definitivo nos ensopa
nos golpea
y nos salpica la frente
y una sombra ligera
como rocio
se despeña muda sobre nuestra espalda

un día
me temo
nos entumecemos

hasta tanto
la vida
dulce
como una mancha de nacimiento

2 de mayo de 2012

El turno de Paco Urondo

Historia Antigua
El Ocaso de los Dioses

No hay nadie en la calle, en los ruidos húmedos, en el
vuelo de las hojas y mis pasos quieren reiniciar
las maderas de la adolescencia.
Pero todo está abandonado, no hay nada que pueda
favorecernos; ningún aire de inconsciencia, ningún
reino de libertad. Sólo hábitos tolerantes haciendo
crujir nuestra memoria. "Ha estado bien", decimos.
Dueños del incendio, de la bondad del crepúsculo,
de nuestro hacer, de nuestra música, del único
amor incoherente; soberanos de esa calle donde los
tactos y la impresión hicieron su universo.
Las sombras acarician aún sus veredas, tu mismo
nombre y tu gesto son una forma nocturna que en
esa constelación crece y sabe enrostrar nuestra
culpa.
Y todo termina con una esperanza, con una dilación
–"ha estado bien"–, o en un bostezo, o en otro
lugar donde es menester el coraje.

22 de abril de 2012

Arte poética

yo en cambio equivoqué la sustancia
quise deshilvanar el alba
definir su tranco
someterla
y dije alba y fue ridículo

posiblemente mi voz
mi voz que no supo de qué modo anudarse al misterio
o mis palabras que no magrearon al dolor
ni importunaron al gozo, a la vergüenza o al terror o la fábula,
pero tampoco mis manos
tampoco mis pies

entonces me deshice
me desarmé y lancé al espacio mi mejor línea
yo
que solía dormir bajo la sombra de los convencidos
me acerqué musitando una jaculatoria
caminé hasta trastabillar 

o acaso me dejé caer
obediente
en el foso de los derrotados

13 de abril de 2012

(1894 - 1930)


(INCONCLUSO)

Conozco la fuerza de las palabras,
                   conozco el rebato de las palabras.
No son las que
                   se aplauden desde los palcos.
De tales palabras
                   se arrancan los ataúdes
para caminar
                   con cuatro
                              piesecitos de roble.

Sucede que
                    las arrojan
                           sin imprimirlas, sin publicarlas.
Pero la palabra vuela,
                     ajustando las cinchas,
resuena por los siglos,
                      y los trenes se arrastran
para lamer
                      las manos encallecidas
                                  de la poesía.
Conozco la fuerza de las palabras.
                        Se ven como una bagatela.
Como un pétalo caído
                         bajo los tacones del baile.
Mas el hombre
               con su alma,
                         sus labios,
                                   su esqueleto

(1930)
VLADIMIR MAIAKOVSKY

6 de abril de 2012

Último Verso - Daniel Chirom

XLVIII

Hemos vivido en la esperanza del alba
y la bruma quebró nuestras lenguas.
Un horizonte sin son
nos hace buscar en la sima.
Los amantes carecen de sombra.

26 de marzo de 2012

@NOËLBernard

((Extraído de: PROMETEO Revista Latinoamericana de Poesía Número 81-82. Julio de 2008. ))

y ahora es todavía ahora aunque todo resbala
aunque todo vaya dejando sobre la piel un reguero
no se sabe ni por qué ni en qué esta cosa transita
la garganta está cansada de bracear el aire para hacer una palabra
una cosa hormiguea nocturna y sombría quizá la fatiga
hace falta que el mundo envejezca aún y se deshaga de su límite
como el cuerpo encuentra solo el infinito en el sueño
no sabe entonces que un sueño ha remplazado la vida
y que todo se silencia para festejar ese reemplazo
sin embargo algo se remueve en la trastienda de cabeza
es una sombra que viene una sombra que se va
o simplemente el mundo por fin reducido a su humareda
el viento busca un alma cree encontrarla bajo la puerta
expidiendo su soplo en lo negro pero que está allí
en el corredor donde el polvo ha recogido sus huellas
y ahora hay que elevar el puño y golpear la memoria
como un tapiz que debe brutalmente restituir la imagen



*
y ahora ha llegado aquí el tiempo de mirar lo que no se puede ver
es una dirección un llamado un apetito el deseo de algo
un temblor en el rincón de los ojos el gusto de lo insaciable
de tal suerte que si la aparición tomara forma su rechazo
haría escupir los ojos sobre ella y ahora surge el miedo
para que venga a fuerza de insistencia la cosa que no sería la imagen
sino carne en descomposición la carne podrida de los pensamientos muertos
o aquella que fermenta en el fondo de la descarga humana
en el mismo lugar donde el poema busca arañar los restos
con el fin de que las palabras tomen entre sus bucles y sus trazos
toda la vejez carnal el buen estiércol de nuestro sentido
y sube entonces el largo croar de los huesos la palabra física
con la cual sueña el cuerpo extenuado por el viento de la palabra una suerte de grito
un estertor en la garganta apretada por el tiempo o por esta angustia
el pobre tributo pagado al ejercicio del conocimiento
y ahora como una cicatriz enrollada en la boca
el recuerdo busca en cuál herida ha quedado colgado



*
y ahora como un espejo ofrecido a los vapores del mercurio
esperas que venga al día la imagen latente bajo lo crudo
un sobresalto de sombra o esta cosa inagarrable en todas partes presente
no la vida que va en ti sin ti pero escondida en su corriente
una especie de Norte misterioso que jala siempre hacia sí el corazón
procuras en vano identificar el rastro luminoso o el pliegue
el escalofrío que predispone la espesura carnal a volverse pensativa
pero el pensamiento olvida al instante de cuál terruño se levanta
la cabeza parece no seguir lo que sin embargo proyectó
un abismo está bajo la formación de las palabras una boca invertida
de la que la abertura está sin cesar velada por la sombra de las ideas
no se sabe lo que mata la intención primera o bien la come
se siente sólo flotar en el espacio el borde de un lado de acá
un lugar huyendo que la lengua a veces acaricia inconcientemente
un silencio pone una pequeña duda en la garganta luego cae
y no sabemos de que lado se perdió ni si hizo un signo
porque la valentía deja de repente de mirar hacia lo desconocido



*
y ahora dónde está la puerta para arrojarse en el futuro
en otro tiempo estaba en la boca y el alma venía sola
a tocar el alma del Otro ahora espinas de sal
guardan los labios una hilera de dientes suplementarios
la salida no está en ninguna parte las manos se obstinan en buscar
se van con los ojos cerrados a tocar la carne de los signos de tinta
encuentran curvas impulsos los pedazos de un mensaje
creen que esos huesos de sombra son el esqueleto de una verdad
en la punta de los dedos la pulpa se hace todavía más sensible
se quiere semejante a una red de voces pero la mano de repente
se atraganta y se convierte en el órgano del silencio
el polvo de una presencia llueve lentamente a contra luz
quisiéramos creer aún al misterio y ver allí agitarse
rastros de alas o bien el último gesto del lado de acá
o por qué no una de las gloriosas mentiras del poeta
pero ahora no hay suficiente presente para ver
transparentarse la nada que germina bajo cada acto 



BERNARD NOËL nació en Francia, en 1930. Poeta, ensayista, historiador, crítico de arte; uno de los intelectuales más lúcidos de la actualidad. Premio Nacional de Poesía en 1992 y Premio Max Jacob en 2005

16 de marzo de 2012

Viejo Poema Humano - # A golden oldie

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué mas da! Emocionado... Emocionado...

Cesar Vallejo, Poemas Humanos

7 de marzo de 2012

Vertical Bobby

El poema respira por sus manos,
que no toman las cosas: las respiran
como pulmones de palabras,
como carne verbal ronca de mundo.

Debajo de esas manos
todo adquiere la forma
de un nudoso dios vivo,
de un encuentro de dioses ya maduros.

Las manos del poema
reconquistan la antigua reciedumbre de tocar a las cosas con las cosas.

Poesía Vertical, Roberto Juarroz 

3 de marzo de 2012

Para mi hijo


contigo quisiera
construir de nuevo el mundo
cambiar el orden de las piedras
renovar lo existente
no sé si prefiero
ofrecerte la realidad
o la fantasía
como juguete
Manfred Chobot (Austria, 1947)