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10 de marzo de 2013

# 40

pero el temor
no obstante
el temor debe arrojarse sobre la piel desgarrada
como alcohol/
que arda
oh! caladril
-que duela
bálsamo que se aplica sobre la hendija sonante
de la fragilidad humana
(la mía)

la vida
-hora de comprar otra-
tiene una ventanilla en el reverso
desde donde observar su caducidad
si cerrás la boca
que sea para ahogar el reclamo
para dejar de pactar con lo inmortal

yo tuve una burbuja de cristal
en donde nevaba sobre el dolor cada vez que la agitaba
/verán
yo se poco y nada del dolor
pero sí tengo una herida considerable
-aquí doctor-
y si no exigí mi pensión hasta ahora
no fue por heroísmo
fue por temor
otra vez el estúpido temor
de nuevo/
vanidad

la soledad
en definitiva/
si no es ella
que me absorba un agujero de color

y que arda también
que duela también ella
desde hace ya mucho tiempo que intuyo que mi voz
es demasiado aguda
pero ay! muy poco incisiva
y atención
que la vida es fiasco ya no acongoja a nadie
ajá!
la vida sigue siendo sueño/ puro sueño
pero por la mísera razón de que así es más arduo
decididamente más difícil
y si todo se va al fin bien al diablo
tan bien como se estila se retiran las cosas que amamos
entonces sí
entonces la vida se apiada de nosotros y nos permite
entender
en dos o tres semanas intensivas
la deliciosa gramática
de un idioma inventado

2 de marzo de 2013

# 39

no hay por qué
el miedo es siempre igual
si aguzo la vista
esta ahí
como esos molinos que siguen girando
en la boca de la noche

no se dice terror
bah-
yo no le digo terror
digo miedo
o quizás diga temor
es lo mismo
si me detengo
ahí está
yo no se su secreto
y él sabe el mío integramente
y es que
ya no quiero
morirme

yo sigo
y él viene

le paso el brazo sobre
el cuello
y seguimos

2 de enero de 2013

Por qué no?

Otras vez Bonnefoy. En primer lugar porque lo estoy releyendo. En segundo, porque me gusta transcribir mis poemas favoritos. Teclearlos resulta algo así como estudiarlos de memoria, y de paso, los hago sonar. 


X

La vida, entonces; y de nuevo fue
una casa natal. En torno nuestro
el granero de encima de la casa arruinada,
el juego ligero de sombras en las nubes al alba,
y en nosotros ese olor de la paja seca
que quedaba esperándonos, nos parecía,
desde el último saco subido, trigo o centeno,
en la otra época sin fin de la luz
de los veranos tamizados por las tejas calientes.
Yo presentía que el día iba a apuntar,
me desperté, y aún me estoy volviendo
hacia aquella que a mi lado soñó
en la casa perdida. A su silencio
sean dedicadas, al atardecer,
las palabras que parecen hablar sólo de otra cosa.

(Me desperté,
me gustaban aquellos días que teníamos, días seguros
como va lentamente un río, aunque ya
sumergido en el ruido de bóvedas del mar.
Avanzaban, con la majestad de las cosas sencillas,
las grandes velas de lo que es quería que subiera
la humana vida precaria al barco
que extendía la montaña en torno nuestro.
Oh recuerdo,
ellas cubrían con los restallidos de su silencio
el ruido, de agua en las piedras, de nuestras voces,
y al frente estaría la muerte,
pero de ese color lechoso del final de las playas
por la tarde, cuando los niños
hacen pie, lejos, y ríen en el agua tranquila, y siguen jugando.)

de La casa natal, Yves Bonnefoy
(Las Tablas Curvas, Hiperión)

8 de diciembre de 2012

Yves B.

Un recuerdo

Parecía muy viejo, casi un niño,
andaba lento, crispada la mano
sobre un jirón empapado de barro.
Cerrados los ojos, sin embargo. Ah, ¿no es cierto
que creer recordar es el peor engaño,
la mano que toma la nuestra para perdernos?
me pareció, sin embargo, que sonreía
cuando pronto lo envolvió la noche.
¿Me pareció? No, desde luego, me engaño,
es una voz trizada el recuerdo,
se oye apenas, aunque nos inclinemos,
y, sin embargo, escuchamos, y tanto tiempo
que a veces la vida pasa. Y ya la muerte
le dice que no a toda metáfora.

5 de noviembre de 2012

The Usual Suspect

Soledad mexicana
Y soy un extraño sin felicidad
caminando las calles de México
recordando_
Mis amigos, se me han muerto,
mis amantes desaparecieron,
mis putas fueron proscriptas,
mi cama apedreada y sacudida
por los terremotos__ y no tengo
hierba santa para volarme a la luz
de las velas y soñar__ humo de autobuses
solo eso, tormentas de polvo, y las mucamas
que me espían furtivamente a través de un agujero
en la puerta, taladrado secretamente  para observar
las almohadas con que hacen el amor los masturbadores__
Yo soy la gárgola
de Nuestra Señora
soñando en el espacio
sueños grises -brumosos_
Mi rostro apunta hacia Napoleón
_______no tengo forma______
La libreta en la que anota las direcciones postales
está plagada de  "Que en paz descanse"
No creo en el valor del vacío,
me siento cómodo sin honor__
Mi único amigo es un viejo marica
que no posee una máquina de escribir
Que, si fuera mi amigo,
    Intentaría sodomizarme.
Queda algo de mayonesa,
una no deseada botella de aceite,
campesinos lavando el tragaluz,
       un loco con quien comparto el mismo cielorraso
       hace gárgaras en el baño contiguo
       unas cien veces por día__
Si me emborracho tengo sed
     _si camino mi pie se rompe_
     _si sonrió mi máscara es una farsa_
     _si lloro sólo soy un niño_
     _si recuerdo miento_
     _si escribo, ya todo fue escrito_
     _si muero, la muerte llega a su fin
     _si vivo, la muerte recién comienza_
     _si espero, la espera es más prolongada_
     _si parto, la partida ya no existe_
Si me duermo la dicha suprema es pesada
la dicha pesa sobre mis párpados_
_si voy a cines baratos me comen las chinches
No tengo dinero para cines lujosos
___Si no hago nada
      nada lo hace
Jack Kerouac
Traducción de Esteban Moore

29 de octubre de 2012

εὐφορία

la poesía se sienta en el pasto
la vida de pie
la grama enfría los pies de la vida
y la euforia
muda como un gotón de savia 
recorre parsimoniosamente el tramo duacastella-olvido
más bien:
me abandona en seco
yo diría se suicida 
como quien se anticipa al rigor de los cometas
vino vio y se suicidó 
vanidad de vanidades
y la poesía se da cuenta
y mira de refilón   
la vida de pie
y yo de riguroso luto
entonces me saca de ahí con su voz de metralla
y me dice levántate y bla bla  
y cuando la poesía habla la vida trastabilla o se yergue
lo mismo da ya
porque bajo los fríos pies irredentos
la grama va tomando el delicioso color de la carencia

17 de octubre de 2012

Los de lo oculto

Para que las palabras no basten es preciso alguna muerte en el corazón.

La luz del lenguaje me cubre como una música, imagen mordida
por los perros del desconsuelo, y el invierno sube por mí como la enamorada
del muro.

Cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mí. Ya
no soy más que un adentro.

Alejandra Pizarnik

21 de septiembre de 2012

Yves Bonnefoy - La Lluvia de verano

Les Rainettes, Le Soir

II

se demoraban, de noche
en la terraza
de donde partían los caminos, de arena clara,
del cielo innumerable.

y tan desnuda la estrella
ante ellos,
tan próximo aquel seno
de la necesidad de los labios

que se persuadían
que morir es simple,
rama apartada para el oro
del higo maduro

***

Ils s'attardaient, le soir
sur la terrasse
d'où partaient les chemins, de sable clair,
du ciel sans nombre

et si nue devante eux
etait l'étoile,
si proche était ce sein
du besoin des lèvres

qu'ils se persuadaient
que mourir est simple,
branche écartée pour l'or
de la figue mûre. 

7 de septiembre de 2012

Este lado de la verdad

para Llewellyn
De este lado de la verdad,
quizás tú no veas, hijo mío,
rey de tus ojos azules
en el país cegador de la juventud,
que todo está por hacerse
bajo los cielos indiferentes 
de inocencia y de culpa
antes que intentes sólo un gesto
con la cabeza o con el corazón,
todo se ha unido y disgregado
en la ventosa oscuridad
como el polvo de los muertos. 

Lo bueno y lo malo, dos maneras
de andar entre tu muerte
por este mar triturador,
rey de tu corazón en los días ciegos,
vuelan como el aliento,
van llorando a través de ti y de mi
y de las almas de todos los hombres
hacia la inocente oscuridad
y la culpable oscuridad
y la buena muerte y la mala muerte
y por fin en el último elemento
vuelan como la sangre de los astros, 

como las lágrimas del sol, 
como la semilla de la luna,
basura y fuego, en el bullicio volador
del cielo, rey de tus seis años.
Y el deseo perverso
bajo el origen de las plantas, 
los animales y los pájaros,
del agua y de la luz, de la tierra y el cielo,
desaparece antes de que te muevas,
y todos tus actos, todas tus palabras,
cada verdad, cada mentira
mueren en un amor que no juzga. 

Dylan Thomas

4 de septiembre de 2012

# El último poema que imprimí

A LINDSAY

Vachel, salieron las estrellas
ha atardecido en la carretera del Colorado
un auto se arrastra despacio por la pradera
en la luz mortecina resuena el radio con un jazz
el vendedor destrozado enciendo otro cigarrillo
en otra ciudad hace veintisiete años
veo tu sombra en la pared
estás sentado con tus tirantes sobre la cama
la sombra de la mano levanta una pistola sobre tu cabeza
tu sombra cae sobre el piso

Allen Ginsberg

15 de agosto de 2012

Silencio al fondo


con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra

lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
—como una mano que
saluda al ausente—
hundimos la lengua.
Alejandro Schmidt

23 de julio de 2012

Cómo decir poesía








Por Leonard Cohen
Por ejemplo la palabra “mariposa”. Para usar esta palabra no hace falta aligerar la voz, ni dotarla de pequeñas alas empolvadas, ni inventar un día soleado o un campo de narcisos, ni estar enamorado, ni estar enamorado de las mariposas. La palabra “mariposa” no es una mariposa de verdad. Está la palabra y está la mariposa. La gente tendrá todo el derecho a reírse de ti si confundes estos dos conceptos. No le des tanta importancia a la palabra. ¿Qué quieres transmitir, que amas a las mariposas con más perfección que nadie o que entiendes realmente su naturaleza? La palabra “mariposa” no es más que un dato. No te da pie a revolotear, elevarte, proteger las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad o interpretar de alguna forma a una mariposa. No representes las palabras. No representes nunca las palabras. No intentes nunca despegar del suelo cuando hables de volar, ni gires la cabeza y cierres los ojos cuando hables de la muerte. No me mires con ojos ardientes cuando hables del amor. Si quieres impresionarme al hablar del amor, métete la mano en el bolsillo o debajo del vestido y acaríciate. Si tu ambición y tu hambre de aplausos te han llevado a hablar del amor, debes aprender a hacerlo sin desacreditarte a ti mismo ni lo que dices.
¿Qué expresión podría definir a nuestra época? Nuestra época no tolera expresión alguna. Todos hemos visto fotografías de madres asiáticas desoladas, así que no nos interesa la agonía de tus órganos achacosos. Nada de lo que puedas expresar con tu cara tiene parangón con el horror de nuestro tiempo. No lo intentes siquiera. Sólo merecerías el desprecio de los que han sido tocados en lo más hondo. Todos hemos visto noticieros con seres humanos embargados por el dolor y la desazón. Todos sabemos que comes como Dios manda y que hasta te pagan para que te subas a un escenario. Estás tocando para gente que ha vivido catástrofes, así que tranquilízate. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Todos sabemos que sufres. No puedes contarle al público todo lo que sabes del amor en cada verso de amor que digas. Hazte a un lado: la gente sabrá lo que tú sabes porque ya lo sabía. No tienes nada que enseñarles. No eres más hermoso que ellos. Ni más sabio. No les grites. No fuerces una entrada en seco. Eso es sexo mal practicado. Si muestras el contorno de tus genitales, entrega lo que prometes. Y recuerda que, en el fondo, la gente no quiere acróbatas en la cama. ¿Qué necesitamos? Estar cerca del hombre natural, estar cerca de la mujer natural. No quieras ser un cantante venerado por un público numeroso y leal que desde siempre ha seguido los altibajos de tu carrera. Las bombas, lanzallamas y demás mierdas han destruido algo más que árboles y poblados. También han destruido los escenarios. ¿Acaso creías que tu profesión iba a escapar de la destrucción general? Ya no hay escenarios. Ya no hay candilejas. Estás entre la gente, por lo tanto sé modesto. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Quédate solo. Quédate en tu habitación. No montes un número.
Se trata de un paisaje interior. Está dentro y es privado. Respeta la intimidad de tus textos, pues fueron escritos en silencio. La valentía de la interpretación es decirlos. La disciplina de la interpretación es no violarlos. Deja que el público sienta tu amor por la intimidad aunque ésta no exista. Sé una buena puta. El poema no es un slogan. No puede promocionarte. No puede fomentar tu reputación de sensible. No eres un semental. No eres un ladrón de corazones. Tanto gangster del amor y tanta tontería. Eres un estudiante de disciplina. No representes las palabras. Las palabras mueren cuando las representas, se marchitan, y no nos queda más que tu ambición.
Di las palabras con la precisión exacta con que comprobarías la ropa de tu colada. No te conmuevas con una blusa de encaje. Unas braguitas no tienen por qué ponértela dura. No tiembles al ver una toalla. Las sábanas no han de dibujar una expresión de ensueño alrededor de tus ojos. No hace falta que llores en el pañuelo. Los calcetines no están ahí para evocarte extraños y lejanos viajes. No es más que tu colada. No es más que tu ropa. No seas un mirón escudriñando a través de ella. Limítate a llevarla puesta.
El poema es mera información. Es la Constitución de la patria interna. Si lo declamas y lo hinchas con nobles intenciones, no eres mejor que esos políticos que tanto desprecias. No haces más que agitar una bandera y llamar patéticamente a la patriotería emocional. Piensa en las palabras como ciencia, no como arte. Son un informe. Es como si dieras una conferencia en la Federación de Montañismo. Las personas que te escuchan conocen todos los riesgos de la escalada, y te honran dando por sentado que lo sabes. Si se los pasas por la cara, estás insultando la hospitalidad que te ofrecen. Infórmales de la altitud de la montaña, describe el equipo que utilizaste, especifica el tipo de superficie y fija el tiempo que duró la escalada. No busques dejar al público boquiabierto. Si el público se queda boquiabierto, no será debido a tu apreciación de los hechos, sino a la suya. Tu mérito estará en la estadística y no en las inflexiones de tu voz ni en los ademanes enérgicos de tus manos. Estará en los datos y en la tranquila organización de tu presencia.
Evita las fiorituras. No temas ser débil. No te avergüences de estar cansado. Tienes buen aspecto cuando estás cansado. Parece como si pudieras seguir y seguir sin parar. Y ahora ven a mis brazos. Eres la imagen de mi belleza.
(Publicación de Radar, Página12)

5 de julio de 2012

Carta de amor a Amy Winehouse, por Julio Barriga

Fueron años de abandonar el alimento del alma y preferir el silencio hasta que no hace mucho escuché (luego vi) a Amy Winehouse y sentí literalmente que algo me atravesaba como una lanza. La metáfora no es mía sino del poeta irlandés W.B. Yeats quien la aplica a definir el verdadero amor… ¿o la poesía? No me acuerdo…

Ella es una joven cantante inglesa más corrida que gallina entrerriana. De una vasta y devastadora carrera desde los trece años. Chupar y trompearse en los pubs aún le deja tiempo para ser excelente guitarrista e inspirada compositora. Lo suyo es el soul. Mezcla de jazz y blues en distintas proporciones. También hace reggaes con aire de calipso y otros géneros tropicales, baladas de rock como en los 60’s. Todo esto acompañado de unas letras aquejadas de Síndrome de Tourette, para decirlo suave. (Obscenidad, violencia, sexo explícito, etc). Amy en la matrix es famosa más por sus inconductas y excesos que por su arte, de los que se sirve en su obra con sorprendente y nunca pasteurizada sinceridad: (“Adiccted”, “Rehab”, y… ¡vade retro! “Fuck my pumps”). Back to black es hasta ahora su álbum emblemático en más de una acepción: cultural, musical, moral).

Para ella cantar es connatural a respirar, nunca se detiene a tomar aire. Aun afónica y engripada hasta el hueso alcanza raros clímax en la canción no elevando la voz sino bajándola, hasta casi apagarla, como el susurro de un gato aplastado por un armario. Perfección en el desfallecimiento. Desgarbada y vacilante, bailando a veces fuera de compás y como si fuera a orinarse; más bella que un clipper cortando una tormenta, ilustra a la perfección el oximorón borgiano de la graciosa (¿elegante?) torpeza y se me revela como un ser de patética belleza, de sublime desamparo, alguien cuya fuerza radica en su fragilidad, su feroz inocencia, su siniestra ternura.

Amy piernas de palillo, ectoplasmática. Ojos siderales de Lilith en una Babilonia informática, sus tatuajes lombrosianos, su frondosa cabellera. Y parece que toda esa inmensidad (cantar seductoramente) le costaría menos que tirarse un pedo, es un pajarito, es un tigre instantáneamente y a voluntad cantando con la perfecta ecuanimidad de las estatuas. Realmente a Amy todo le vale un reverendo carajo.

En Glastonbury (2007) en la total posesión y exaltación de sus dones, es la dueña del circo al que hace evolucionar como a un reloj atómico ante nuestra maravilla. La omnipotencia de su dominio escénico manda a bailar a público y orquesta como perritos amaestrados y… ¡detiene la lluvia!

En Lisboa (Rock n Río, 2008) alcanza un alto grado de sofisticada perfección, patética y desvalida, siempre a pique de caer de sus elevados tacones de Pitufina, cagada hasta las patas, como dicen al sur, tropezando con los altavoces y siempre inclinándose para coger la copa mágicamente llena, es capaz de ponerse a cantar en cuatro pies o comiendo un caramelo. Con ese inquebrantable ánimo hecho moco nos conmueve tanto cuando al gemir “Love is a losing game”, memora alguna(s) perrería(s) de su existencia y el trago se le empieza a salir por los ojos. Así, desjuerzada, resulta un ser de sublime seducción. Mientras tanto los grones se despepitan bailando. Nos previene con ingenuidad perversa de que usa y abusa, que ella no es buena. (You know I am not good). Ya lo sabíamos Amy, así como adquirimos esa álgida verdad desde siempre: las únicas chicas buenas son las malas. En su conducta errática, en su trance sagrado, tiene la capacidad de hacernos creer que es a ti, solamente a ti a quien se dirige.

Para entonces el público está más arrecho que mono colgau del techo. Y los grones del coro saltando y brincando como sapos rociados con sal. En ese aquelarre que es Glastonbury (Isla de Wigth 2007, la única herencia de Woodstock) presenta su homenaje nada más ni nada menos que a Sus Majestades Satánicas. ¡Ningún piojo tuerto!.

Ella es la cantante afónica, la cantanta del pueblo de los ratones de que nos habla Kafka. Hay un momento en que pasa a ser la luz de mi oscuridad. No puede ser más que un ángel travestido con alas de murciélago, un vivo paradigma de la gracia divina. (Es divina porque es demoníaca: Terrible es todo ángel, y sin embargo/ ¿quién entre las legiones celestiales/ me escuchará…? Rilke, 1ra. Elegía). Una artista que resulta ideal para cargarla con todos nuestros karmas, catártica.
Amy nos salva, nos redime destruyéndose a sí misma. Hay algo de morbosa fascinación en ese hermosísimo ser faunesco, bastante fairy que se sacrifica a nuestra vista (y oído) para nuestro deleite, y la elevación de nuestra alma,corazón, zonas vagamente imaginadas bajo esos nombres cantando con los fuelles en el útero. Ella es la más macha de las mujeres, deidad egipcia, la diosa Cocodrilo del Nilo que se devora a todos, y juega fútbol, hace campaneadas con mi corazón.

Necesitamos aferrarnos a un amor desesperado para nutrir nuestra propia desesperación. Intuyo en ella la soledad de las cantantes, como la soledad del corredor de fondo, siempre en feroz competencia consigo misma. La enorme presión de su singularidad, de su unicidad.

También intuyo en esta flaquita divina y autodestructiva, una gigante y poderosa transnacional anónima. Gime, gruñe, suspira, solloza, jadea, se enfurruña, calla… y todo es canto. A la final me parece que canta como si no estuviera cantando. O como dice Hölderlin de Orfeo: Ella ya no está y en su lugar creció un árbol de canto. (*)

Que haya siempre una mujer cantando en el horizonte mientras nos dirigimos a la muerte. Que esa mujer sea Amy.

(Con permiso a El Mundo de Berlín, a quien agradezco)

17 de junio de 2012

C: Echazú

Busco un poema de Echazú y no lo encuentro. Se lo escuché recitar a Julio Barriga, de quien también se poca cosa, y era tan bonito, tan terrible. 
Y también esta este otro:

Ven
Padre
Ábreme la puerta
De tu desamparo
(soy yo
quien te llama
ahora)
cúbreme con tus lanas
viejas
revísame
parte
por
parte
padre
por
hijo
en esta cuesta
interminable
que es la muerte.


*Recopilado en el libro "Inscripciones", sección Camino y Cal, de Roberto Echazú Navajas (1937-2007)

22 de mayo de 2012

Resistir, de Philip Levine*


Verdes dedos
que sujetan la ladera,
la mostaza azotada
por los vientos marinos, una brillante
y encarnada amapola inspirando
y espirando. El aroma
de tierra española llega
hasta mí, amarilleada
con mi propia orina.
A 40 millas de Málaga
a casi medio mundo
de casa, estoy en casa y estoy
en ningún sitio, un hombre que envidia
a la hierba.
Dos bueyes curiosean
uncidos juntos en el verde claro
más abajo. Rechinan sus cencerros. Cuando
caen la oscuridad y la humedad
con el anochecer juntan
sus grandes y lentos cuerpos camino
de los establos.
Si mi espíritu
descendiera ahora, sería
una gaviota extraviada destellando contra
una ascendente ladera, o un ángel
que llorara demasiado fácilmente, o un único
vaso de agua de mar, ya nunca azul
y misteriosa, pero salada todavía.

Philip Levine, From Red Dust, 1971
(Traducción de A. Catalán)

*Extraído del Blog Le Monocle De Mon Oncle, de A. Catalán, a quien se agradece enormemente.

11 de mayo de 2012

Por lo menos así lo veo yo

nos morimos
te digo
como bestias empetroladas
es así y no de otra manera

el mar definitivo nos ensopa
nos golpea
y nos salpica la frente
y una sombra ligera
como rocio
se despeña muda sobre nuestra espalda

un día
me temo
nos entumecemos

hasta tanto
la vida
dulce
como una mancha de nacimiento

2 de mayo de 2012

El turno de Paco Urondo

Historia Antigua
El Ocaso de los Dioses

No hay nadie en la calle, en los ruidos húmedos, en el
vuelo de las hojas y mis pasos quieren reiniciar
las maderas de la adolescencia.
Pero todo está abandonado, no hay nada que pueda
favorecernos; ningún aire de inconsciencia, ningún
reino de libertad. Sólo hábitos tolerantes haciendo
crujir nuestra memoria. "Ha estado bien", decimos.
Dueños del incendio, de la bondad del crepúsculo,
de nuestro hacer, de nuestra música, del único
amor incoherente; soberanos de esa calle donde los
tactos y la impresión hicieron su universo.
Las sombras acarician aún sus veredas, tu mismo
nombre y tu gesto son una forma nocturna que en
esa constelación crece y sabe enrostrar nuestra
culpa.
Y todo termina con una esperanza, con una dilación
–"ha estado bien"–, o en un bostezo, o en otro
lugar donde es menester el coraje.